Sagrado Corazón de Jesús
Uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al instante brotó sangre y agua.Juan 19, 34
Esto dice el Señor: «Cuando Israel era niño, yo lo amé; de Egipto llamé a mi hijo.
Yo enseñé a caminar a Efraín, lo llevé en mis brazos; pero ellos no comprendieron que yo cuidaba de ellos.
Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor; fui para ellos como quien alza a un niño hasta sus mejillas; me inclinaba hacia él para darle de comer.
Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No daré rienda suelta a mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; porque soy Dios y no hombre, soy el Santo en medio de ti y no me dejo llevar de la ira».
El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacarán aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas, proclamen que su nombre es sublime. R.
Tañan para el Señor, que hizo proezas; anúncienlas a toda la tierra. Griten jubilosos, habitantes de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel. R.
Hermanos: A mí, el menor de todos los santos, se me ha dado la gracia de anunciar a los gentiles la inescrutable riqueza de Cristo y de poner a la luz cómo se va realizando el designio del misterio escondido desde siglos en Dios, creador de todo.
Así, ahora, por medio de la Iglesia, los principados y las potestades del cielo conocen la multiforme sabiduría de Dios, según el plan eterno realizado en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, gracias a la fe en él.
Por eso doblo las rodillas ante el Padre, de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, conforme a la riqueza de su gloria, los fortalezca interiormente por la acción de su Espíritu; que Cristo habite por la fe en sus corazones, y así, arraigados y cimentados en el amor,
puedan comprender, en unión con todos los santos, la anchura y la largura, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para que se llenen de la plenitud total de Dios.
Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos, para que los cuerpos no quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran.
Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también ustedes crean.
Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán ni un hueso». Y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron».
La Iglesia contempla el Corazón de Cristo, traspasado en la cruz, como símbolo y fuente viva del amor infinito de Dios por los hombres. Del costado abierto del Señor brotan los sacramentos y la misericordia que salva al mundo.
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